A Rafael Toriz
Con Cariño
"Hay siempre esa sensación particular
de vivir todo con el corazón entre los dientes"
Car...
El escribe, sobre abusos y corruptelas, en un mediano afán por hacer un mundo algo más limpio y mejor para los que vienen, aunque en realidad le vale madres, con menos huevos que activista del Greenpeace y más conciente que superintendente de PEMEX, digamos pues que, en un intento de describirlo mejor, podría decirse que parece editorialista de La Jornada, aunque con un sueldo de maestro de primaria rural.
Laureado escritor joven, las palabras bajo su pluma ganan adeptos rápidamente, nacional e internacionalmente, el tipo ha sabido ganarse un espacio destinado solo para grandes pensadores, y por que no decirlo, comer de las letras, aunque sean moros con cristianos. En congresos, presentaciones de libros y una que otra fiesta de ocasión con amigos del medio, preferentemente de izquierda y grupies, es aclamado por la facilidad con que plasma sus ideas y la irreverencia que, enunciado tras enunciado, trasmite a los lectores incautos que esperan una nueva critica, como quien espera un nuevo suplemento de El libro vaquero.
La semana pasada estuve en su casa, visita de ocasión, con la segunda chela llego el comentario, ― traigo algo grande entre manos — me dijo con ese particular brillo en los ojos que tiene quien sabe que anda haciendo algo mal y lo esta disfrutando, pa pronto, como andarse cogiendo a la vieja del jefe del trabajo, ― No te puedo adelantar nada, pero es algo grande ― decía con el ultimo sorbo de la tercera espumosa, ― oh my good ― repetía al tiempo que íbamos terminando la ultima cerveza.
Domingo 28 por la mañana.New York times: “Hidalgo, México, tiradero de desechos radioactivos”, era el titulo que presentaba el diario a dos columnas, poco antes de los obituarios de la gente famosa, que le dio la vuelta al mundo.
Lunes 29 por la tarde.
“Son patrañas” responde furioso el gobernador hidalguense a la pregunta de los medios…
Ahora el mundo sabe del turbio negocio mexicano, y mientras el joven genio de las letras mexicanas yace tres metros bajo tierra con cinco plomazos en el cráneo, barcos franceses, españoles, iraníes y demás, hacen fila en el puerto de Veracruz para bajar la incomoda carga.
Mientras yo escribo sobre la incomodidad de viajar en el metro a horas pico bajo el seudónimo de Alberto Cienfuegos, por si las dudas, siempre he sido alérgico a las balas.
Car...